
Mantener a sus pájaros calientes sin complicaciones
Los gallineros son algo cruel para los equipos electrónicos. Con todo ese polvo, la humedad constante y ese olor intenso a amoníaco, la mayoría de los calentadores simplemente dejan de funcionar. Por eso, diseñamos nuestros calentadores infrarrojos para que sean resistentes al agua; están hechos para sobrevivir en condiciones difíciles.
Pero lo realmente fantástico ocurre cuando deja de ser necesario manejar los interruptores manualmente y permite que un sistema inteligente se encargue de todo.
Cómo funciona en realidad
Imagínese que hay un “cerebro” entre la toma de corriente y el calentador. Utilizamos un controlador sencillo por Wi-Fi o Zigbee que recibe datos de los sensores. Cuando el aire se vuelve demasiado frío, el controlador activa el calentador. Así de simple.
Lo mejor es que los calentadores infrarrojos son muy rápidos. Muy rápido, de verdad. Mientras que esos grandes ventiladores necesitan tiempo para calentar toda la habitación, las ondas infrarrojas llegan directamente a los pájaros y al suelo. Basta con presionar un botón en el teléfono y el calor estará listo al instante. Sin espera.
Detalles importantes
No se puede descuidar la impermeabilización. Utilizamos carcasas con clasificación IP65, ya que la humedad y la electricidad son una combinación peligrosa.
Un consejo importante: revise sus cables eléctricos. Si tiene varios calentadores que se activan al mismo tiempo durante un período de frío extremo, es posible que sus disyuntores se apaguen. Asegúrese de que su sistema pueda soportar la carga total antes de que llegue el primer frío.
Algunas cosas a tener en cuenta
La tecnología “inteligente” a veces puede ser demasiado avanzada para ser útil. Si su router falla o la señal Wi-Fi se debilita, perderá el control remoto. Por eso, siempre instale un interruptor físico de emergencia en la pared del gallinero. Es su red de seguridad. Si Internet falla, aún podrá evitar que sus pájaros se congelen.
También tenga cuidado con la ubicación de los sensores. Si coloca un sensor demasiado cerca de la lámpara, este pensará que todo el gallinero está demasiado caliente y apagará el calentador demasiado pronto. Mantenga los sensores a nivel de los pájaros, lejos de la luz directa del calentador. De esa manera podrá saber cómo se sienten realmente los pájaros.